Associació de Familiars de Malalts Mentals de Catalunya

Integración laboral y salud mental


Jordi Foix

Una de las exigencias de los movimientos asociativos, de profesionales, de familiares, desde los inicios de la reforma psiquiátrica fue, y sigue siendo, el reconocimiento de los derechos de ciudadanía de las personas con dificultades graves de salud mental: el derecho a una vida digna, a una atención de calidad en el propio territorio; a la vivienda, al trabajo, al ocio.

Uno de los derechos reclamados ha sido, y es, el derecho al trabajo. La posibilidad que el hijo o hija, el familiar cercano con problemas en salud mental, puedan acceder a una vida autónoma que, en nuestra sociedad pasa, entre otras cosas, por acceder a un trabajo digno.

De esta manera se han ido impulsando progresivamente diferentes servicios profesionales de utilidad pública, no sólo sanitarios y socio-sanitarios, sino también orientados, en el terreno en el que estamos hablando, a la formación ocupacional y a la inserción laboral específicas: Cursos de Formación Ocupacional, Servicios Prelaborales, Empresas de Inserción, Centros Especiales de Empleo, Servicios de orientación y acompañamiento a la inserción laboral en el mercado laboral ordinario o con apoyo.

Hay que afirmar que son todavía muy insuficientes, pero también es cierto que existe ya una realidad y una experiencia que nos permite reflexionar sobre su efectividad, sobre lo que aun hace falta y, también, sobre sus límites.

Son muchas las barreras sociales que existen todavía, que dificultan, más allá de la propia enfermedad, el ejercicio pleno de este derecho -pues estamos hablando de un derecho de ciudadanía, el derecho al trabajo-. Barreras que tienen que ver por una parte con los prejuicios sociales todavía existentes hacia las personas que tienen dificultades en salud mental, y que sin embargo pueden tener un grado de autonomía personal y social, y una capacitación suficiente para ejercer una responsabilidad laboral, con un grado mayor o menor de apoyo psicosocial necesario.

Otra dificultad se encuentra en el aún insuficiente desarrollo de redes productivas de trabajo con apoyo (Centros Especiales de Empleo, Empresas de Inserción, etc.), esta es una responsabilidad de las Administraciones Publicas aun poco desarrollada especialmente en el ámbito de la salud mental, aunque hay que decir que algo se ha andado por este camino, y también es una responsabilidad del conjunto de la sociedad. Otra dificultad es el incumplimiento de la LISMI por parte de muchas empresas y, a veces de las mismas administraciones públicas, es decir, en la obligación de contratación del 2% por ciento de personas con especiales dificultades por parte de empresas con una plantilla de más de 50 trabajadores; este incumplimiento se da especialmente en el ámbito de la salud mental. En este sentido, en lo que podemos llamar discriminación positiva, hay que resaltar también el poco desarrollo de las "cláusulas sociales" en las administraciones públicas, en la compra de servicios a entidades de iniciativa social para que puedan desarrollar programas de inserción laboral con apoyo.

Otra dificultad se encuentra, y es bueno y necesario reconocerlo, en que no siempre se encuentra uno en condiciones para poder insertarse laboralmente debido a las características específicas de la enfermedad que se padece, que hacen muy difícil soportar de forma continuada el tipo de exigencias y presión que supone una actividad laboral. Hay que decir, en este último caso, que la vida no se acaba aquí, que se pueden realizar actividades provechosas, creativas, personal y socialmente satisfactorias, que no pasan necesariamente por la actividad laboral remunerada, que puede ser también muy frustrante quedarse atrapado en la imposibilidad. Lo que si entendemos que es fundamental, es que todo el mundo tiene derecho a intentarlo y la sociedad la responsabilidad de no discriminar por el echo de tener dificultades mas o menos graves en salud mental.

A veces, el desarrollo de la enfermedad se ha producido con una experiencia laboral, y uno de los factores de sufrimiento añadido, ha sido el sentimiento de frustración que produce no sólo la perdida del trabajo, sino de todos aquellos valores de reconocimiento social que el trabajo lleva añadidos. A veces esta experiencia es muy pequeña o apenas existe puesto que el inicio de la crisis se ha producido de muy joven. Son situaciones diferentes que requieren de un apoyo formativo y de capacitación específicos en cada caso. Entendemos que no hay que perder la esperanza y que es muy importante poder intentarlo y que la sociedad, por propia iniciativa y a través las administraciones públicas, tiene la obligación de apoyar a los ciudadanos en situación mas frágil.

Jordi Foix Robert
Director de la Fundación Els Tres Turons
www.els3turons.org

Las familias y usuarios sabemos la labor encomiable que está haciendo la Fundación Els Tres Turons en la ciudad de Barcelona en la integración laboral.El acceso al mundo del trabajo de las personas con enfermedad mental es la asignatura pendiente .Agradecemos a Jordi Foix su labor en el campo de la normalización y la integración laboral de este colectivo.

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Última actualización
11/07/2008
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