¿Correr o caminar? Las dos opciones son buenas
Ambas actividades previenen enfermedades cardiovasculares y favorecen una mejora de la autoestima
¿Correr o caminar? Tal vez te has hecho alguna vez esta pregunta a la hora de decidirte a comenzar algún tipo de actividad física. Lo cierto es que ambas opciones son buenas, pero no está de más conocer sus limitaciones y diferencias. Lo que distingue a ambas modalidades son "aspectos de tipo biomécanico en cuanto al apoyo/impacto del pie respecto al tiempo y a la zona de apoyo de esta extremidad", explica Andreu Arquer Porcell, especialista en medicina del deporte. Además, el resto de las articulaciones, músculos, tendones... sufren de distinta manera al correr o al caminar.
En cuanto a las cosas que tienen en común podemos resaltar dos: resultan una opción económica y presentan beneficios similares. En este último aspecto Begoña Manuz, vocal de la Federación Española de Medicina del Deporte (Femede), explica que ambos ejercicios son buenos para la circulación sanguínea, evitan problemas cardiacos, facilitan las digestiones y ayudan a controlar, incluso, temas de estreñimiento, permiten mantener todo el sistema músculo-esquelético más sano y más fuerte, y favorecen el control del peso. Además, "previenen enfermedades cardiovasculares, de sobrepeso, metabólicas (como la diabetes) y favorecen una mejora de la autoestima con importantes repercusiones de tipo emocional, de rendimiento laboral y de relación con todo nuestro entorno", añade Arquer.
Precauciones
Si se tiene la suficiente capacidad física y mental, en principio todo el mundo puede caminar o hacer una carrera suave y no hay contraindicaciones. Ahora bien, a la hora de ponerse a correr hay que tomar una serie de precauciones. "Mucha gente empieza a correr —dice Manuz — sin tener ninguna base y lo único que hace es lesionarse". Por este motivo en el caso de correr, lo más recomendable es recurrir a un especialista. Es importante que un médico deportivo efectúe una evaluación funcional por medio de un test de esfuerzo, sobre todo, porque en ocasiones se puede creer "que se corre "a la intensidad adecuada" y realmente "se fuerza al cuerpo excesivamente", añade la vocal de Femede. En general, correr precisa de unas condiciones físicas mejores y requiere no sufrir problemas importantes del aparato locomotor.
Otro aspecto que no podemos pasar por alto en esta clase de movimientos es el calzado. Unas buenas deportivas facilitan la amortiguación y evitan lesiones.
Efectividad
Para notar los efectos de estos ejercicios se recomienda salir a correr o caminar por lo menos tres veces a la semana en días alternos y en sesiones de 30 a 45 minutos. La intensidad de la carrera debe estar determinada por especialistas, como hemos indicado anteriormente. En el caso de caminar la exigencia física es menor, "pero se camina muy rápido se pueden llegar a comprometer las articulaciones como al correr", dice Arquer.
En cualquier caso se pueden practicar a todas las edades sin excepciones, teniendo precaución si hay enfermedades, en el embarazo (mejor andar) y en convalecencias.
En cuanto a la duda de si es mejor correr o andar para adelgazar, los especialistas consultados coinciden en resaltar que realmente cualquier ejercicio es bueno para perder peso, pero para que sea efectivo hay que ser constantes.
Para aquellos que no dispongan de tiempo, las cintas de correr suponen una alternativa y aunque son menos beneficiosas desde un punto de vista físico, es mejor esta opción que no hacer nada, concluye la doctora.
Senderismo
Si lo que te gusta es andar hay una forma amena y muy sana de hacerlo: el senderismo. Hacer deporte en espacios abiertos es más recomendable, porque el contacto con la naturaleza no sólo es un incentivo para muchas personas, sino que supone una ruptura con la monotonía. El senderismo tiene además muchas aplicaciones, pues permite conocer la historia, el patrimonio natural y cultural del territorio de una manera sencilla y agradable.
A la hora de practicar esta actividad hay que considerar los tipos de senderos homologados que podemos encontrar en España. Según la Fedme (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada) hay tres tipos:
GR o de gran recorrido: son grandes trayectos que se hacen por etapas y que atraviesan España.
PR o pequeño recorrido: son trayectos de una jornada que permiten acceder a puntos concretos del territorio; pueden ser sencillos o requerir algo de esfuerzo físico.
SL o senderos locales: son paseos, de mínima dificultad y corto desarrollo, aptos para realizarlos en poco tiempo con niños, ancianos y personas con dificultades.
Teresa Rey, Bien - 08/02/2008